Veneno de abeja podría mejorar el tratamiento del Parkinson
Un estudio con ratones en México encontró que combinar apitoxina con la terapia estándar de levodopa mejora el control motor y la memoria, superando los resultados del tratamiento convencional solo.

Investigadores del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad de Guadalajara publicaron un estudio que evaluó si el veneno de abeja liofilizado puede potenciar los efectos del tratamiento más usado contra el Parkinson. Los resultados, difundidos en la revista Neuroprotection, muestran mejoras significativas en un modelo experimental con ratones.
El Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que destruye progresivamente las neuronas encargadas de producir dopamina, el neurotransmisor que coordina el movimiento. No tiene cura, y el tratamiento más extendido combina levodopa con carbidopa para compensar parcialmente esa pérdida.
Cómo se hizo el experimento
Los científicos indujeron una lesión cerebral en ratones mediante una neurotoxina que reproduce los síntomas del Parkinson. Luego dividieron a los animales en cuatro grupos:
- Uno sano, sin lesión ni tratamiento.
- Otro con lesión pero sin ningún tratamiento.
- Un tercero tratado solo con levodopa y carbidopa.
- Un cuarto grupo que recibió ese mismo tratamiento sumado a veneno de abeja, una hora después.
El tratamiento se aplicó desde el día 13 tras la lesión hasta el día 30, y se midieron distintos parámetros motores y cognitivos.
Resultados: más movimiento y mejor memoria
Los ratones tratados solo con levodopa mejoraron al principio, pero ese efecto se fue perdiendo con el tiempo, como ocurre habitualmente. En cambio, los que recibieron además veneno de abeja mantuvieron un uso equilibrado de las patas delanteras hasta el final del experimento, con valores similares a los de los animales sanos.
En una prueba que mide la tendencia a ignorar el lado del cuerpo afectado por la lesión, la combinación de levodopa y apitoxina logró una recuperación mucho mayor que el tratamiento convencional. También hubo diferencias en pruebas de memoria: los ratones con lesión y solo levodopa mostraron un desempeño cognitivo limitado, mientras que el grupo con veneno de abeja conservó una capacidad de reconocimiento de objetos similar a la de los animales sanos durante todo el estudio.
Los autores señalan que el veneno de abeja contiene compuestos como la melitina, la fosfolipasa A2 y la apamina, que en otras investigaciones se asociaron con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Sin embargo, aclaran que este estudio no analizó los mecanismos biológicos detrás de las mejoras observadas, por lo que esas explicaciones siguen siendo hipótesis.
La investigación tiene limitaciones importantes: se hizo solo en ratones y midió cambios de comportamiento, sin cuantificar directamente la supervivencia de las neuronas dopaminérgicas ni marcadores de inflamación. Esto significa que los resultados reflejan una mejora funcional, pero no prueban que el veneno de abeja proteja las neuronas o frene el avance de la enfermedad.
Los responsables del trabajo remarcan que se necesita más investigación para entender qué provoca estos efectos y que todavía es prematuro pensar en aplicaciones clínicas. Aun así, el hallazgo abre una posible línea de estudio sobre tratamientos complementarios a la levodopa, el fármaco de referencia contra el Parkinson desde hace décadas.
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