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Vende alfajores en la calle para sostener a su familia

Silvia Benítez recorre a diario varios kilómetros por el centro de Corrientes para vender alfajores y mentas junto a su hijo con discapacidad. Un estudio nacional confirma que su caso no es aislado: la mayoría de los trabajadores argentinos ya reemplaza comidas por golosinas.

Por Administrador 2 min de lectura10 visualizaciones
Vende alfajores en la calle para sostener a su familia

Un recorrido diario de varios kilómetros

Todos los días, en dos turnos, Silvia Benítez camina unos cuatro kilómetros desde el barrio Mil Viviendas hasta el microcentro de Corrientes para vender golosinas. A ese trayecto se suman recorridas adicionales por la peatonal Junín, donde los vecinos ya la conocen como "el kiosquito de Silvia".

Aunque está en edad de jubilarse, mantiene esta rutina para poder cubrir sus gastos básicos. Vende alfajores de tres pisos a 2.000 pesos y pastillas de menta a razón de dos por 1.000 pesos. "La plata que gano solo me alcanza para el día a día", contó.

Según su experiencia, los alfajores son el producto más demandado, y no solo por niños: cada vez más adultos que salen de sus trabajos los eligen como reemplazo rápido de una comida.

Una familia que enfrenta la crisis junta

Silvia tiene un hijo con retraso madurativo que también se dedica a la venta ambulante, ofreciendo caramelos y pastillas de menta. Juntos buscan la forma de sostener el día a día en medio de un contexto económico que ella misma describe como "muy pesado", especialmente a la hora de conseguir alimentos para cocinar.

Su oferta se adapta a la época: durante el Mundial vendió pósters de la Selección Argentina, y esta semana incorporará caña con ruda, en sintonía con la tradición correntina de agosto.

Lo que revela un estudio nacional

El caso de Silvia se enmarca en una tendencia que confirma un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA), titulado "La alimentación y comensalidad en la población asalariada de la Argentina", realizado sobre 1.171 casos con representatividad nacional.

Los datos son contundentes:

  • El 61,1% de los trabajadores asalariados saltea comidas por motivos económicos.
  • El 78,5% consume alimentos poco nutritivos por falta de recursos.
  • En el 56,2% de los casos ambas privaciones se combinan.
  • Solo el 16,5% de los asalariados está libre de este tipo de privaciones alimentarias.

Según el estudio, los trabajadores más afectados son los de menores ingresos, sin calificación laboral y empleados en empresas pequeñas, donde la vulnerabilidad alimentaria se profundiza. Los investigadores calificaron la situación como "un diagnóstico severo sobre el deterioro del salario real" y advirtieron que se trata de "un fenómeno masivo" que golpea con más fuerza a los sectores laborales más débiles.

El informe también advierte que alfajores y golosinas aportan muchas calorías en poco volumen, pero con nutrientes de baja calidad, por lo que su consumo debería ser ocasional y evaluado según la salud de cada persona.

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