Los franciscanos capuchinos que viven su vocación en Corrientes
Seis frailes capuchinos residen en la parroquia Nuestra Señora de la Pompeya, donde combinan formación, trabajo y tareas solidarias. Tres jóvenes en formación y tres con votos perpetuos cuentan cómo llegaron a la orden y qué hacen puertas adentro.

Una comunidad en Pompeya
En la parroquia Nuestra Señora de la Pompeya, sobre avenida Gobernador Ruiz 2665, vive una comunidad de seis franciscanos capuchinos: tres en formación y tres con votos perpetuos. Allí difunden la filosofía de San Francisco entre los fieles y realizan actividades caritativas.
La presencia franciscana en Corrientes se remonta a la conquista española. La Iglesia y Convento de San Francisco, sobre Mendoza entre Quintana y Plácido Martínez, es uno de los testimonios de esa historia.
Tres historias, un llamado
Gino Francisco Zalloco tiene 28 años, es oriundo de Carlos Pellegrini (Santa Fe) y desde febrero transita su segundo año de posnoviciado. Se recibió de biotecnólogo en la Universidad Nacional de Rosario y asegura que ser franciscano no impide ejercer una profesión.
- Gino sintió el llamado de Dios en la adolescencia, pero fue a los 25 años, en un campamento universitario, cuando decidió seguirlo.
- Mateo Urbiña, de 28 años y chaqueño, transita su quinto año en la orden. Sintió la necesidad de "donarse" desde los diez años y a los 22 inició el discernimiento.
- Gustavo Galassi, de 43 años y oriundo de San Isidro, ingresó a la orden en 2019. "El llamado de Dios fue más fuerte", dijo.
La rutina de los frailes comienza alrededor de las 6 con una oración comunitaria. La mañana se dedica al trabajo o al estudio, el mediodía al almuerzo compartido y la tarde a rezos y actividades religiosas, con una misa junto a la comunidad y una cena entre hermanos.
Mateo aclaró que los franciscanos pueden practicar deportes, leer o mirar series y películas, siempre que no interrumpa el proceso interior de reflexión ni complique la convivencia. Entre sus hobbies mencionó hacer rosarios y fundas de cuero para libros, además de cantar y tocar la guitarra para la comunidad.
Acompañamiento y redes
El fraile Gustavo Galassi puso el foco en los jóvenes que llegan a la parroquia con problemas como adicciones, intentos de suicidio, rechazos familiares y sobreexigencias. "Tratamos de acompañarlas con nuestros conocimientos en psicología y de sacar provecho del ministerio de la escucha", dijo.
Los frailes crearon el perfil @frate.tau en Instagram para invitar a personas de 18 a 30 años a sumarse a grupos de oración y trabajo comunitario. Las actividades comenzaron este año con una campaña de donación de ropas y juguetes, a la que se sumaron talleres de oración y vida en la parroquia.
"Para San Francisco todos somos hermanos, incluso animales y plantas, porque todos somos parte de la misma creación", remarcó Gino.
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