Interes General

Una correntina de 104 años con 250 familiares

Elmia Florentín celebró su cumpleaños en San Roque rodeada de cinco generaciones de descendientes. Tuvo 13 hijos y hoy su familia se cuenta de a cientos.

Por WebMaster 2 min de lectura5 visualizaciones
Una correntina de 104 años con 250 familiares

Elmia Florentín, viuda de Ramírez, cumplió 104 años el 30 de septiembre en San Roque, Corrientes. La familia la llama "Mamá Elmi" y, según su nuera Dora Legal, también es conocida como "la reina de barrio Norte".

Se casó joven con Leoncio Ramírez, ya fallecido, y juntos tuvieron 13 hijos, de los cuales ocho siguen con vida. Cuando cumplió 100 años, la familia contabilizó su descendencia: 54 nietos, 126 bisnietos y 30 tataranietos, un total de 223 personas. Según el cálculo de Dora, en los últimos cuatro años se sumaron al menos seis bisnietos y entre ocho y diez tataranietos más, por lo que la familia ya supera las 250 personas.

Una tradición de domingos en familia

Desde la época en que vivía Leoncio, los domingos son día de reunión obligada en la casa familiar. La costumbre se mantiene después de su muerte, con Elmia como punto de encuentro.

  • Los familiares llevan su propia comida y se juntan en la casa.
  • La reunión es tan habitual que un vecino llegó a preguntar si los Ramírez festejaban un cumpleaños.
  • Dora responde que, en realidad, "todos los domingos son una fiesta" para la familia.

Elmia vive actualmente en su casa junto a una de sus hijas, con acompañamiento durante el día y la noche y el apoyo del resto de sus hijos.

Salud, cuidados y una costumbre con flores

A los 90 o 91 años sufrió un primer accidente cerebrovascular, y luego tuvo un segundo episodio que, según su nuera, fue leve. El médico le había indicado una dieta sin sal, sin frituras ni picantes, pero Elmia se negó a sostenerla después de pocos días. Consultada nuevamente, la familia recibió la indicación de darle de comer lo que quisiera, según su edad y su situación. Hoy come de todo, incluido asado con grasa, aunque en menores cantidades que antes.

Su mente, cuenta Dora, tiene momentos de lucidez y otros en los que divaga, algo esperable a su edad. Entre ambas existe un pequeño ritual: cada tanto, la nuera le regala una flor con la frase "una flor para otra flor", a lo que Elmia suele responder, cuando está lúcida: "Ay, qué hermoso, mi china".

Dora define a su suegra como una persona sin rencores y asegura no recordar haberla visto nunca en una discusión familiar. El festejo de sus 104 años reunió a hijos, nietos y bisnietos en torno a la mujer que, durante décadas, sostuvo ese espacio de encuentro semanal que la familia sigue conservando.

Comentarios

Ingresá para comentar — leer es gratis, comentar también.

Todavía no hay comentarios. Sé el primero en opinar.

Notas relacionadas