Provinciales

El Paraná ya tapó las playas de Corrientes y avanza sobre las casas del bajo Caridi

El río está en 6,28 metros y podría llegar al nivel de evacuación de 7 metros hacia el 20 o 21 de octubre. En la capital, cuatro viviendas precarias del barrio Caridi ya tienen el agua en el patio y sus vecinos trasladan sus muebles a la parte alta.

Por WebMaster 2 min de lectura4 visualizaciones
Foto: Serge Lavoie / Pexels
Foto: Serge Lavoie / Pexels

La crecida del río Paraná ya cubrió las playas de la costanera de Corrientes y golpea las primeras casas del bajo Caridi, en la periferia de la capital. Según los últimos reportes de Prefectura Naval Argentina, el nivel del río es de 6,28 metros y sigue en ascenso. Las previsiones indican que podría alcanzar los 7 metros, el nivel de evacuación, hacia el 20 o 21 de octubre.

Playas bajo el agua

En la costanera ya casi no queda arena. El agua marrón arrastra camalotes y llega hasta los primeros escalones de los paseos. Una parte grande de la playa del Club de Regatas está cubierta, igual que el principal atractivo turístico unos kilómetros más adelante.

La única porción que sigue transitable es la playa Arazaty, pegada a Malvinas I y II. Esas dos ya dejaron de ser transitables: Malvinas 1 se tapó hace cerca de un mes y Malvinas 2 en el último temporal.

"En Malvinas 2 habían hecho como una represa chiquitita para que no bordee tanto el agua, e igual no sirvió", contó Aldana Salas, que junto a Laura Sartori aprovechaba lo que queda de Arazaty.

Silvina, otra vecina, apuntó al efecto económico: "A la parte del centro esto le va a re afectar en el tema de la economía, el turismo de la playa mueve muchísimo".

Cuatro casas arrinconadas

En el bajo Caridi la situación es más grave. Son cuatro las viviendas precarias que quedaron arrinconadas por la crecida. El agua ya entró en el patio de Roberto Alcaraz, entre los juguetes de los chicos. La casa más cercana a la vera es de una mujer que vive con su hijo y que ya evacuó sus pertenencias a la vivienda de un vecino.

Alcaraz y sus vecinos trabajan contrarreloj. Un puntero les consiguió chapas y tirantes donados y juntan plata para pagar un flete y salvar los muebles que el agua no alcanzó. La idea es subir a la parte alta del barrio e improvisar allí.

"Hace unos años pasamos por algo así. Se inundó todo y no queríamos irnos. Volvimos para acá, porque es donde vivimos. Tenemos que estar rompiendo todo, sacando todas las cosas de nosotros para ir a instalarnos allá. En la calle. Necesitamos un flete porque no tenemos movilidad, no tenemos ni plata", relató.

El jueves a la noche hicieron una olla popular entre todos y horas después amanecieron con dos casas tocadas por la crecida. "Nos avisaron que nos van a cortar toda la luz. Pero hay que salir de acá cuanto antes, imaginate lo que es esto, en una noche ya llegó a la segunda casa. Es un peligro para los chicos, el agua trae hasta víboras ya", agregó Alcaraz, que dijo no recibir ayuda del municipio más que alimentos que "a veces no llegan, porque se los quedan otros".

Mientras localidades vecinas evacúan ganado y familias, en la capital la mayoría mantiene su rutina, aunque atenta a lo que puede pasar en la próxima semana.

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